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Centenario
sábado, junio 10, 2023

“El patrón”, el funcionario del PJ y la carne podrida que iba a las UAF de Centenario

Empleados de Desarrollo Social se quejaron por el mal estado de la carne congelada que vendía una carnicería clausurada vinculada a un funcionario de la gestión Bertoldi.


Como si se tratara de la película “El patrón”, donde un carnicero sin escrúpulos explota a su empleado que lo lleva a una tragedia, Centenario también tiene sus patrones. Y esta vez, el capítulo de la carne podrida alcanza un funcionario municipal y ex concejal del PJ con fuertes influencias en el circuito de las compras con dinero público.

Se trata de una carnicería que hace unos días quedó en el ojo de la tormenta, luego de que empleados de Desarrollo Social, denunciaran de manera interna, que el proveedor ampliamente conocido por la Municipalidad de Centenario, les habría entregado “carne podrida y congelada”, con destino a las comedores y guarderías.

Esto ocurrió a finales de febrero y los mismos empleados lo dieron a conocer, debido al insoportable olor de la mercadería en mal estado, del comercio que no está habilitado y que ya fue clausurado dos veces, en las inmediaciones de las calles Jorge Luis Borges y Estados Unidos.

El “comercio” (¿puede llamarse de esa manera?) tenía una faja de clausura y, según contaron a Centenario Digital fuentes que pidieron reserva debido a las represalias, fue el mismo funcionario quien les entregó la mercadería, congelada y en mal estado, por la parte trasera del local comercial.

Había sido clausurado en noviembre pasado y atendía “con las persianas bajas”, según contaron hasta los mismos vecinos. La mercadería había sido decomisada y destruida, también por el mal estado de la misma. Se trata de la carne que va a los comedores y que consumen los niños y niñas que asisten también a las guarderías.

El dueño del local es funcionario municipal, vinculado al sector de Compras, y fue uno de los concejales del peronismo que acompañó al actual intendente Javier Bertoldi desde el primer período, en 2007.

Desde ese entonces está vinculado a la gestión municipal y es el encargado de aprobar las órdenes de compra de insumos y el que tiene relación con algunos proveedores. Pero la carnicería, que no tiene nombre de fantasía, estaría a nombre de otra persona, una mujer de apellido Guerrero, quien sería su actual pareja.

El malestar fue de tal magnitud que el mismo empleado municipal elevó una nota el pasado 28 de febrero a la directora de los Centros de Atención a la Niñez Municipales (CANM), Fernanda Moreno, en un tono muy crítico.

“Me dirijo a usted con en el fin de comunicarle e informarle sobre la mala condición de trabajo que yo como empleado debo realizar en el área de entrega de lácteos y carnes destinadas a los C.A.N.M. Lo cual se ve perjudicada mi salud al asistir a la carnicería ubicada en calle EE.UU y Borges, dónde se puede apreciar en primer lugar que dicho comercio está CLAUSURADO”, se explica en la nota dirigida a la directora Fernanda Moreno.

El tema generó tanto revuelo que esta vez no se la dejaron pasar al “funcionario proveedor”. Sin embargo, en las dependencias de Desarrollo Social, sobre todo en las altas esferas que rodean al secretario Mariano Ledesma, todos hacen oídos sordos.

“Nadie quiere hablar con Javier, todos les tienen miedo, más ahora que están en campaña. Hay algunos intocables y no les importa ni siquiera intoxicar a pibes con tal de hacer un negocio”, dijo a Centenario Digital una fuente que pidió reserva, por temor a una represalia política.

En Centenario algo huele mal. Y ya no son los desbordes de cloacas. Ni tampoco la carne podrida que venden algunos funcionarios, como la película El patrón, donde el silencio se premia con la esclavitud de ocupar algún cargo.